"One is absolutely sickened, not by the crimes that the wicked have committed, but by the punishments that the good have inflicted." -- Oscar Wilde

Tuesday, February 28, 2017

Ismael Arciniegas, el primer colombiano ejecutado en China

Ismael Enrique Arciniegas Valencia
Ismael Enrique Arciniegas Valencia
Antes de ser ejecutado, Ismael Enrique Arciniegas pudo hablar unos minutos con su hijo. “No es mucho lo que puedo decir por motivos de seguridad de mi familia, pero sí puedo decir que el flagelo del narcotráfico destruye familias”, dijo Juan José, hijo del Ismael, a través de su cuenta de Facebook.

Tras permanecer siete años preso en la ciudad de Guangzhou, China, el Tribunal Popular Superior condenó a Arciniegas a pena de muerte con inyección letal. Su crimen: introducir 4 kilos de droga al país asiático. Murió a los 72 años. Hace seis años su hermano, Luis Germán Arciniegas, murió en China por un derrame cerebral. Los dos estuvieron bajo custodia de las autoridades chinas por narcotráfico.

China inspira temor en los traficantes de droga. De acuerdo con datos de la Cancillería, 8.526 colombianos están presos por narcotráfico en el exterior. Mientras que en la mayoría de los casos reciben penas severas como la cadena perpetua, en China se ha consolidado la pena de muerte como sanción.

A la fecha, según la Cancillería, van 15 personas condenadas a pena de muerte en China, tres ya fueron ratificadas, dos están en espera de apelación y en 10 las autoridades otorgaron la suspensión de la sanción por dos años.

El mismo viceministro de Asuntos Multilaterales, Francisco Echeverri, admitió que el sistema penal en China es radical. “Hemos logrado algunos éxitos en la repatriación de connacionales pero eso se ha logrado por razones de salud”.

En el caso de Ismael Enrique Arciniegas, el viceministro aclaró que existía un agravante por los 4 kilos de droga que ingresó al país asiático. “El delito de narcotráfico se considera una falta gravísima por la cantidad de droga que encontraron. Esto nos ha dificultado las gestiones un poco más”.

La Cancillería agotó todos los recursos diplomáticos para evitar que Arciniegas fuera ejecutado. Envió notas diplomáticas, gestionó diálogos con el embajador de Colombia en China y con el embajador chino en Colombia y entregó “reiteradas peticiones de clemencia”.

El panorama en el mundo tampoco es favorable para la Cancillería. Según Amnistía Internacional, “en 2015 hubo un aumento increíble del número de personas ejecutadas —al menos 1.634—, el más elevado que habíamos registrado desde 1989”.

China es autónoma


Un punto en el que insistió el viceministro Echeverri es en que, pese a que Colombia esté en desacuerdo con la pena de muerte, China es autónoma en su legislación. “Es uno de los 34 países donde el narcotráfico es considerado un delito grave. Tenemos que desde 2010 se han ejecutado en ese país nacionales de Corea del Sur, Reino Unido, Canadá y Filipinas”.

Para Mauricio Reyes, experto en Derecho internacional de la Universidad Nacional, no sorprende la decisión del Gobierno chino: “Este país ha considerado los derechos humanos como una intromisión occidental. La mayoría de naciones consideran la pena de muerte como una violación de los derechos humanos porque no se resocializa, está sujeta a errores procesales y deja al estado como victimario”.

Desde una orilla distinta opina Enrique Posada, director del Instituto Confucio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano: “La cantidad de droga y la forma cómo se trafica la droga son determinantes claves para un tribunal chino. La pena de muerte por tráfico de drogas también existe en países como Japón y Tailandia. Es una pena que inhibe por temor a los traficantes”.

Fuente: El Colombiano, 28 De Febrero 2017


Ismael Arciniegas, el primer colombiano ejecutado en China por narcotráfico


Otros 130 nacionales se encuentran en China detenidos, en su mayoría, por narcotráfico. De ellos, cuatro fueron condenados a pena de muerte. Colombia y China ultiman detalles para un tratado que podría evitar su muerte.

Juan José, hijo de Ismael, se aferra a una familiar minutos después de que la Cancillería confirmara que sus esfuerzos diplomáticos para intentar salvarlo fueron infructuosos.AFP.
Ismael Enrique Arciniegas Valencia se convirtió en el primer colombiano en ser ejecutado en China por el delito de narcotráfico. Tres kilos de cocaína sellaron su suerte. Otra colombiana, Sara Galeano, fue devuelta a Colombia hace una semana. A ella se le encontró un kilo de esta sustancia. A Arciniegas se le hallaron tres kilos y eso fue suficiente para que la justicia china decidiera imponerle la pena capital pese a los reclamos del gobierno colombiano. Dos destinos distintos: Galeano está viva para contar su historia; Arciniegas está muerto.

Este vallecaucano de 72 años de edad fue detenido en 2010 en el aeropuerto de Guangzhou. Llevaba la droga, por la que le iban a pagar $15 millones, adherida a su cuerpo. Puntualmente: a sus tirantas. Al verse descubierto confesó, pero no fue suficiente. En 2012 fue condenado. Y, en 2013, su sentencia fue confirmada: pena de muerte.

Ese mismo 2013, un hermano suyo también detenido por narcotráfico, Luis Germán Arciniegas, murió en una cárcel de Macao, donde se encontraba detenido por cuenta de una condena a 12 años de prisión. Ismael Enrique fue ejecutado en horas de la mañana (horas de la noche del lunes, en Colombia), así se lo informó el embajador chino, Li Nianping, a un grupo de periodistas. Luego la Cancillería lo confirmó.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores, en nombre del Gobierno de Colombia, lamenta profundamente la decisión tomada por las autoridades judiciales de la República Popular China, de ejecutar a Ismael Enrique Arciniegas Valencia, detenido en ese país, a pesar de las reiteradas peticiones de clemencia y las varias solicitudes presentadas al gobierno chino para que su sentencia de muerte fuera conmutada”.

Se realizaron 28 visitas para comprobar su estado de salud y se enviaron siete notas, en las que el Gobierno colombiano reiteró su rechazo a la pena de muerte, y pidió que a Arciniegas se le conmutara la pena. Pero China no dio su brazo a torcer. Aunque en otros casos, como el de Galeano, ha decidido de forma distinta.

“Estaba por fuera de Colombia por bruta, porque cometí el error de irme con droga para China”, expresó Galeano a su llegada a Colombia, el pasado 23 de febrero. Y les hizo un llamado a quienes piensan llevar droga a China: “Por favor no arriesguen lo más hermoso que tienen, la libertad, el amor de la familia, el ver crecer a sus hijos, estar con ellos y no perder el amor, porque el amor de la familia es lo que más vale”.

En ese país hay otros 163 colombianos detenidos, 147 por narcotráfico. De ellos, cinco fueron condenados a pena de muerte; a tres de ellos ya les confirmaron la pena. Mejor dicho: ya no tienen margen de maniobra.

A los otros dos les queda apelar su sentencia y esperar a que la justicia china reconsidere su decisión. Otros 10 se encuentran con pena de muerte con suspensión por dos años y otros 15 fueron condenados a cadena perpetua.

Su suerte depende, entre otras, de que Colombia y China lleguen a un tratado para el traslado de condenados, que se viene discutiendo desde hace un par de años y, de acuerdo con el embajador Nianping, se encuentra en su recta final.

La Cancillería señaló, al respecto, que “el Gobierno de Colombia seguirá haciendo todas las gestiones que estén a su alcance para proteger los derechos de sus ciudadanos, pero no puede garantizar ni la repatriación en todos los casos, ni la no aplicación de la pena de muerte en aquellos países que tienen establecido este castigo”. Colombia ha logrado la repatriación efectiva de 172 connacionales, presos en prisiones alrededor del mundo. Seis de ellos fueron repatriados por razones humanitarias.

En el caso de China, ha habido dos repatriaciones: la de Sara Galeano y la de Hárold Carrillo Sánchez. Carrillo fue repatriado el 26 de noviembre de 2015. Había sido condenado en China a cadena perpetua.

Un tratado entre los ministerios de Justicia de China y Colombia que facilite las repatriaciones puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Porque la ley china no va a dejar de ser severa: se trata, para China, de una cuestión histórica.

Este es uno de los 34 países donde el narcotráfico es considerado un delito grave y es castigado hasta con cadena perpetua o pena de muerte. La ley china establece que el contrabando de más de 50 gramos de cocaína puede ser castigado con penas que van desde 15 años de cárcel hasta la pena capital.

La ley no distingue nacionalidades. No hay registros oficiales, pero se sabe que en ese país se ha ejecutado a ciudadanos de Corea del Sur, Reino Unido, Japón, Canadá, Filipinas, entre otros países. Hasta el hijo del actor Jackie Chan, Jaycee Chan, estuvo detenido unos meses por “proporcionar un espacio para el consumo de droga”. Una muestra de la severidad china en lo que a los estupefacientes se refiere. Una severidad, de nuevo, que tiene una razón histórica.

Todo se remonta a mediados del siglo XIX. El entonces Imperio Británico tenía inundada de opio a China. Ese país, al ver que el consumo de opio se había convertido en un problema de salud pública, tomó cartas en el asunto y prohibió su tráfico. El funcionario chino Lin Hse Tsu le escribió a la reina Victoria pidiéndole ayuda en ese sentido:

“Existe una categoría de extranjeros malhechores que fabrican opio y lo traen a nuestro país para venderlo, incitando a los necios a destruirse a sí mismos, simplemente con el fin de sacar provecho. Ahora el vicio se ha extendido por todas partes y el veneno va penetrando cada vez más profundamente. Por este motivo, hemos decidido castigar con penas muy severas a los mercaderes y a los fumadores de opio, con el fin de poner término definitivamente a la propagación de este vicio. Todo opio que se descubre en China se echa en aceite hirviendo y se destruye. En lo sucesivo, todo barco extranjero que llegue con opio a bordo será incendiado”.

Estas fueron las palabras de Lin Hse Tsu. ¿Cuál fue la respuesta del Imperio Británico? Dos Guerras del Opio. La primera, entre 1838 y 1842. La segunda, entre 1856 y 1860. China fue derrotada en ambas ocasiones y, por ello, se le obligó a liberalizar el tráfico de opio. Mejor dicho: a que los británicos siguieran drogando a su población.

Y, aprovechando el momento, el Imperio Británico se quedó con un puerto que fue considerado, durante años, la joya de la corona: Hong Kong. Lo devolvió sólo hasta 1997. Hoy, Hong Kong es una región autónoma en constante pelea con Pekín, por una autonomía mayor.

Pese a la severidad de la ley china, decenas de colombianos siguen viajando a ese país con droga. En 2006 había, apenas, tres colombianos en cárceles chinas. Ahora hay 163 detenidos. Es una cifra menor si se tiene en cuenta que en el mundo hay 15.034 colombianos detenidos, el 56 % de ellos por delitos vinculados con estupefacientes.

La diferencia es que en China hay pena de muerte. Y la justicia de ese país no duda a la hora de imponerla. Si antes los narcotraficantes decían que era preferible “una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”, ahora parece preferible una cárcel en Colombia que una tumba en China. O, mejor, nunca irse de “mula” a ese país.

Fuente: El Espectador, Martes 28 De Febrero 2017


Colombian Executed in China for drug trafficking


TODAY COLOMBIA – Ismael Arciniegas is the first Colombian to be executed in China for drug trafficking.The execution took place on 27 February 2017.

Colombia’s Foreign Ministry on Monday protested to China in a last-minute diplomatic effort to stop the death penalty from being applied against one of its nationals.

“He is very happy that he is going to heaven,” said Juan Herrera, Arciniegas’ son, who told the media he was able to talk to his father by phone.

“We already spoke with him, we had a half-hour conversation where we were able to say good-bye to him, we were very calm, very happy, because he said he was going to meet his relatives who had died,” said Herrera.

Arciniegas, 72 years of age, from Cali, Valle del Cauca was arrested in 2010 and sentenced to a death penalty in 2013 after he admitting that he was carrying almost four kilos of cocaine, in Guangzhou, China, enough to be sentenced to death, despite his confession.

Arciniegas was found carrying the illegal drugs strapped to his body.

This is the second time the Arciniegas Valencia lives tragedy at the hands of drug trafficking. Two years and five months ago, Ismael’s brother, Luis Germán Arciniegas, died in Hong Kong of a stroke while he was in detention the penitentiary centre in Macao province.

Luis Germán Arciniegas had been arrested on June 23, 2011 in with drugs and sentenced to 12 years and 3 months in prison. The ashes of Luis Germán were repatriated to Colombia and the Chancellery gave them to his daughter.

Currently, there 163 Colombians in jail in China, 147 for drug trafficking. Four other Colombians sentenced to death: Three, whose sentences have been ratified, one under appeal.

Some 15,000 Colombians are imprisoned around the world, the majority for drug trafficking. Of those, 15 in China have been sentenced to death and an equal number to life imprisonment.

Since November, China has repatriated two convicted Colombian drug traffickers for humanitarian reasons so they could complete their sentences at home.

Source: Q Costa Rica, February 28, 2017


Colombia pushes to stop China from executing drug smuggler


BOGOTA, Colombia — Colombia's government on Monday protested to China over the impending execution of a convicted drug trafficker in a last-minute diplomatic effort to stop the death penalty from being applied against one of its nationals.

Ismael Arciniegas was arrested in 2010 for trying to smuggle four kilograms of cocaine into China in exchange for $5,000. 

He was later sentenced to death and Colombia's Foreign Ministry said it had learned the native of Cali would be executed in the coming hours.

Some 15,000 Colombians are imprisoned around the world, the majority for drug trafficking. Of those, 15 in China have been sentenced to death and an equal number to life imprisonment.

Since November, China has repatriated two convicted Colombian drug traffickers for humanitarian reasons so they could complete their sentences at home.

Source: Star Tribune, February 27, 2017

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