Click here to Google translate this story into your own language. El caso de Pablo Ibar ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la pena de muerte. Si nos planteáramos constituir un estado democrático y nos tomáramos en serio los derechos humanos, la pena capital no tendría cabida en la organización de nuestra convivencia. Y es que si la democracia significa algo es establecer límites al poder . A menudo se identifica la democracia con votar, elegir a nuestros líderes y elaborar leyes por medio de nuestros representantes. Y está claro que todo eso también lo es. Pero no se remarca lo suficiente que el ADN de la democracia está precisamente en establecer límites al poder. En las democracias modernas, las y los ciudadanos cedemos el poder al Parlamento para que nuestros representantes organicen la vida colectiva. Así las cosas, a menudo prevalece la norma de la mayoría en cuanto a las decisiones que deben adoptarse. Pero no todo debe decidirse así. En una democrac...
Striving for a World without Capital Punishment